martes, marzo 08, 2011

La importancia de la ley de matrimonio igualitario

Ayer hubo un nuevo revuelo con este tema por la expulsión de Nicolás Alessio de la Iglesia Católica. Seguramente aprovecharon la volada para sacarse de encima a un personaje molesto: en su momento participó del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y fue siempre una voz disonante en la conservadora curia cordobesa. Es entonces sintomático que el motivo de la expulsión haya sido haber dado su opinión favorable a una ley que, si bien es cierto da en el plexo del imaginario católico ortodoxo, no representa un perjuicio para nadie y solo un beneficio para una minoría social.

No obstante el hecho que en realidad la ley no generó un cambio notable para las mayorías, sino asignar un derecho (para mí no esencial, no tanto por ejemplo como la AUH) a una minoría que sufría por no tenerlo, entiendo que la ley contiene una llama de vital importancia simbólica para toda la sociedad y en particular para los progres que seguimos agradablemente sorprendidos por ciertas medidas que este gobierno corrupto y montonero ha asumido como bandera de su proceso político: la ley de matrimonio igualitario pone en evidencia que las desigualdades sociales provienen fundamentalmente de categorías ideológicas, no deben naturalizarse o asumirse por designio divino y coloca al Estado en posición de corregir tales desigualdades en un marco de diversidad. Aquí radica, para mi humilde entender, el carácter más potente de la norma: no asumir como dadas naturalmente las diferencias cultural-ideológicas y evitar que se cristalicen en desigualdades sociales, esa es la tarea de un Estado que se considera progresista. Y esta es la gran batalla cultural que es importante ganar

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