jueves, junio 05, 2008

Mi palabra sospechosa: tolerancia

Hace tiempo que me viene zumbando en la cabeza esta palabreja, que es como una curita berreta sobre las escandalosas heridas que provocamos cuando hacemos de las diferencias algo sustantivo. Y hoy leo esta nota de Sandra Russo que me hubiera gustado escribir a mi. Solo le afano una cita de Daniel Baremboin (uds. saben, ese tipo loco que dirige una orquesta integrada por músicos israelíes y palestinos):

No se tolera a alguien por admiración o cariño. La palabra tolerancia es negativa, significa no querer aceptar ni entender lo que el otro está diciendo. Tolerancia no es lo que necesitamos. Se necesita conocimiento para la aceptación de los derechos que los demás pueden tener.


La palabra tolerancia suspende la posibilidad de compartir un destino común con el otro. "El otro" sigue siendo extraño, lo acepto porque no me queda alternativa, lo tolero pero no lo aguanto. La tolerancia me ata de pies y manos para no lanzarme contra aquel extraño que representa una amenaza para mí y para los míos. La tolerancia suspende esa violencia pero deja en claro que "nosotros" somos distintos a "ellos" y que esas diferencias están justificadas per se.

jueves, octubre 09, 2008

Mi palabra sospechosa y temida: femicidio

En la tierra donde hace 20 años se le dijo NO a Pinochet, también me llamó la atención ver la noticia del femicidio número 53 del año. Primera vez que escucho ese término. Se presume que es producto de lo que nosotros entendemos como violencia familiar, pero esa palabra... femicidio, dice todo sobre la víctima y casi nada sobre el victimario. Porque decir femicidio en lugar de homicidio hace relevante al género de la víctima y presupone, aunque no lo dice, el género del victimario. La mujer es asesinada porque es mujer, su sola denuncia parece una justificación. El femicidio es el asesinato de la mujer a manos de un hombre, pero la palabra no lo nombra, lo hace invisible.

jueves, marzo 12, 2009

Mi palabra sospechosa: sinergia

Significante injustamente apropiado y lastimado por cierto discurso ejecutivo posmo-globalizado, ese mismo que hegemonizó los modos de pensar de esta época que ahora viene en picada sin fondo. Entonces, si en plena recesión mundial sos contratado, no te presentes con esta frase en un correo masivo a toda la filial:

Ofrezco mis conocimientos y experiencia adquiridos para sinergizar el trabajo del grupo en pro de alcanzar los más altos objetivos.
Es muy probable que nadie te tome en serio, incluso algún desubicado se te cagará de risa.

lunes, enero 10, 2011

Mi palabra sospechosa: corrupción y propaganda

Utilizadas en sus acepciones en sentido estricto aplican al ámbito público (los estados y sus funcionarios). Hay quienes aún hoy día se aferran a ésta faceta en estado puro (como cuando te hablan de objetividad e independencia) soslayando que las corporaciones privadas (tal vez un término posmo para no hablar del imperialismo como etapa avanzada del capitalismo, pero así nos entendemos) también echan mano a estos recursos y me aventuraría a decir sin temor a equivocarme que sus consecuencias son bastante más cuantiosas, más aún si sumamos las perturbaciones que estas mismas corporaciones introducen en los estados (como territorio de disputa de poder) y sus funcionarios. Baste mencionar el reciente ejemplo de la monumental estafa del mercado inmobiliario que se extendió por varios de los países del primer mundo (por supuesto no catalogados como nosotros como país con corrupción generalizada y desenfrenada, como me desasnaron ayer) y afectó globalmente del modo que ya sabemos y cuyos costos fueron, son y serán abonados por ya sabemos quienes. ¿No es este un escándalo de corrupción de proporciones un poquito mayores que un vuelto por una obra pública? ¿No requirió de un nivel monumental de difusión, de penetración cultural, de lobby, etc para lograr que los incautos caigan?

Parece ser este solo un capítulo más de la guerra de significados que enfrenta al ultraliberalismo (como forma de vida y como estructura de valores) contra todo tipo de control e intervención estatal... solo que ahora más o menos se nota. Es decir, como se sugirió arriba, cuando el estado ya no está en disputa (ya lo tenemos totalmente al servicio del capital concentrado), la corrupción la administramos desde adentro y la propaganda la distribuimos desde ahí (o la sintonizamos con la de afuera de tal modo que ni se nota). Cuando el estado presenta ciertas resistencias a ser domesticado, no importa, tenemos otros canales.

viernes, febrero 20, 2009

Mi palabra sospechosa: cojudo

Cada tanto pasa. Uno que se intercambia internamente correos con otro para hacer determinada tarea y cuando ésta concluye al último se le ocurre hacer "Reenviar" al cliente sin siquiera fijarse qué dice la cadena, y destapan unas "verdades" de lindas. En este caso se trató de la preparación de una propuesta para un proyecto en Perú:

De: Felipe
Enviado el: Martes, 17 de Febrero de 2009 09:56 a.m.
Para: Carlos
CC: Interna
Asunto: RE: URGENTE: Proyecto: Estimación

No sé porque insisten en embalaje para transporte marítimo, o lo indica las bases???


De: Carlos
Enviado el: Martes, 17 de Febrero de 2009 10:11 a.m.
Para: Felipe
CC: Interna
Asunto: RE: URGENTE: Proyecto: Estimación

Será que están pensando hacerlo en Argentina,

Saludos cordiales,

Carlos


De: Felipe
Enviado el: Martes, 17 de Febrero de 2009 10:24 a.m.
Para: Carlos
CC: Interna
Asunto: RE: URGENTE: Proyecto: Estimación

No creo, pero para cojudos los ches.

Y siguen un par más hasta que...

De: Carlos
Enviado el: Jueves 19/02/2009 19:20
Para: MaxD
CC: Todos
Asunto: Fw: Proyecto: Estimación

Estimado MaxD,

Disculpas por la demora, en el presente envió los estimados de ....

Atte.

Carlos.

Obviamente corrí al mataburros a ver qué era cojudo, y no era nada lindo, sin duda. Estimo que los ches venimos a ser nosotros, los argentinos.

miércoles, junio 24, 2009

Mi palabra sospechosa: filántropo

Otrora representaba aquella actitud de quien se reconocía como privilegiado por haber nacido y sido criado en una clase pudiente por obra de la providencia, que reconocía por sí mismo una especie de deuda con su querida comunidad, sobre todo con aquellos que no habían corrido con esa misma suerte sino todo lo contrario y por todo ello intentaba aportar (siempre, por supuesto, sin poner en riesgo su estilo de vida ni el modo de producción que le permitía mantenerlo) tanto económica como políticamente un paliativo hacia los desfavorecidos.

Hoy, en tiempos de capitalismo de valorización financiera, de "fin de la historia", de "muerte de la ideologías", es solo una etiqueta más de quien requiere (y solo si lo requiere) una mínima legitimación social para concretar sus pingües negociados o caprichos de rico. Son características de este nuevo filántropo la manipulación, el desprecio por lo público y comunitario, el concepto de dádiva (entendido como cesión de migajas sobrantes de una gran fortuna hacia aquellos que no tienen ni merecen tener) y por supuesto la naturalización de la distancia social, la gran derrota (o triunfo, dependiendo de qué lado de la línea de la pobreza hayas quedado) cultural del siglo XX.

miércoles, mayo 07, 2008

Mi palabra sospechosa: consenso

Porque suena al "Orden" comteano. Cuando se consigue un consenso pero se observa un contexto de gran desigualdad, es de esperarse que se logra por:

  • Efectivo control del imaginario de los sectores postergados
  • Concesión a favor de los intereses de los sectores privilegiados.

El consenso se quiebra cuando se pierden una o ambas condiciones. Es entonces que aparece el conflicto, que indicaría entonces la toma de conciencia de unos de que los están jodiendo y/o la percepción de los otros de que pueden perder alguno/s de los privilegios de los que cuentan a costas de los primeros. El consenso entonces puede conseguirse por un acuerdo, un compromiso a futuro que equilibre estas desigualdades… o a los palos. El conflicto, debidamente canalizado, abre el camino de la política, solo a través de la cual puede conseguirse un consenso del primer orden.

(…) Pero en el actual estado del conflicto campo-Gobierno el único ámbito donde pueden buscarse consensos (ex post) es entre los nuevos favorecidos. La virulencia que alcanzaron los discursos (de los ahora menos favorecidos "que ganaron mucho dinero con este Gobierno", según se reconoció en la semana) y la dificultad de dar marcha atrás con algunas medidas clave sin afectar la gobernabilidad indica que el resto de los sectores solo puede ser gobernado, no convencido. (…) Claudio Scaletta en Las culpas del campo.

(…) En definitiva, se trató y se trata del retorno de la política, de la instalación en la escena latinoamericana de una gramática que parecía olvidada y que respondía a otra época de la historia. Una rareza en un tiempo dominado por la economía y sus lógicas que suelen, por lo general, desechar lo político en nombre de las más diversas formas de la gestión y de las reingenierías sociales, esas que en los noventa nos dieron un Collor de Melo, un Menem o un Fujimori. Tal vez por eso deberíamos leer los últimos acontecimientos de la escena nacional desde una perspectiva más amplia, entendiendo el papel y el lugar que ocupó cada uno de los actores del conflicto, entendiendo que los tiempos por venir estarán signados por esta disputa que, insisto, es esencialmente política. (…) Ricardo Forster en Del terrorismo de los economistas al retorno de la política.