jueves, mayo 15, 2008
martes, septiembre 23, 2008
Divagaciones sobre la crianza de niños X: Lenta Invasión
miércoles, enero 28, 2009
Divagaciones sobre la crianza de niños XV: Las crisis llegó para quedarse
sábado, septiembre 10, 2011
Divagaciones sobre la crianza de niños XXXIII:Migración pañal-calzón (fase final)
Sin duda esta ha sido la noticia más importante (para mí) desde el volcán a esta parte. El fracaso del primer intento y las vagas, vanas e insuficientes recomendaciones de especialistas y afines nos habían recluido al triste rincón del esperar lo que (nunca) iba a ocurrir por si solo (esto es: que el pequeñajo decida dejar los pañales).
La situación no podía ser resuelta de forma más romática que el cuadro que intentaré describir: una pelela detrás de un arbusto en la banquina de la ruta 40 camino a Neuquén, un paisaje estepario como principal vista del baño más grande del mundo y un perfecto sentido de los esfínteres para decidir cuándo, cómo y dónde hacer caca. ("quiero hacer caca", "en la pelela" y "vos te vas al auto"). Nota al margen: Nunca dejaré de sorprenderme cómo caí tan fácil en este festejo, aunque sé que los padres que han pasado por lo mismo sabrán de la importancia de esta escatología.
Por momentos me arrepiento de no haber retratado ese momento, pero supongo que a los 15 años no me lo hubiera perdonado, quedará solo en el recuerdo inolvidable y como anécdota familiar.
Este es, sin duda y por lejos, el evento más importante en la educación de los tres años y medio de vida que lleva Jx. Una bisagra fundamental en su existencia como hijo y la nuestra como padres. Vendrán otras.
Para terminar y que conste para quien pueda servirle, esto comenzó a decantarse una semana antes del viaje mencionado. Recién allí fue que empezó a elegir por si mismo el uso de la pelela en el baño.
Esto es muy importante: no es cierto (no lo fue para nosotros), papis, como te habrán dicho pediatras, psicopedagogos y sitios web afines, que el niño elegirá él solito este camino civilizado de depositar las heces en el lugar que el mundo occidental y cristiano a destinado para tal fin. Sí es cierto que en definitiva él decidirá cuándo hacerlo (es su prerrogativa según los Derechos del Niño), pero no lo hará a menos que hagan un incansable esfuerzo a base de insistencia (no castigo, pero sí firmeza, en el filo de lo primero) que "eso" debe quedar en el inodoro y no en el calzón. Nada de "él se va a dar cuenta", "le va a molestar y entonces va a pedir", etc. ¡No, no y no! "vení acá y hacé acá" (tantas veces como sea necesario). En algún momento viene solito y el tránsito de la pelela al inodoro es una anécdota.
miércoles, agosto 12, 2009
miércoles, marzo 23, 2011
Divagaciones sobre la crianza de niños XXXII: Mi primer acto como padre en una Escuela Pública
La voz sentida, casi quebrada de la maestrita a la que le tocó anunciar el recordatorio, me hizo pensar que estoy en el lugar y en el momento correcto. Y me hizo acordar con algo de bronca de algún que otro tontito que se hace el gil diciendo no saber qué se conmemora este día.
Nunca Más... y ahora más que nunca por nuestros hijos.

martes, julio 28, 2009
Divagaciones sobre la crianza de niños XXII: Derechos del Niño
(Amén)

jueves, agosto 14, 2008
Divagaciones sobre la crianza de niños VIII: Etapa Binaria
El llanto ha dejado de ser tanto una manifestación de algún dolor (los famosos cólicos) para pasar a ser una señal de llamado de atención. Una vez que lo logra pasa de inmediato al modo alegre (sonrisas, carcajadas, chillidos) para retenerla. Probablemente tenga poca idea de para qué quiere esa atención (yo tampoco la tengo: ni para qué quiere él atención ni para qué la querría yo), podemos presumir que porque se hizo encima, porque tiene un pequeño gas atravesado, porque tiene sueño, porque está aburrido, etc. Pero aún no lo hemos determinado (ni él ni nosotros)
Entonces vive una etapa binaria: reclamo y complacencia que lo lleva de forma casi instantánea del llanto a la risa, y viceversa, dependiendo incluso a veces de si lo miramos o no. Esta regla tiene algunas excepciones:
a) Si tiene hambre llora hasta que morfa
b) Si tiene cólicos (que cada tanto los sigue teniendo) no hay forma de consolarlo hasta que se le pasa.
c) Si está durmiendo, por razones obvias.
También se observa un estado de transición, para mí ideal, en el cual se comunica con sus juguetes, los chupa, se entretiene solo, bah. Pero lamentablemente dura poco.
Otra manifestación de esta etapa binaria es el uso de sus brazos: hemos notado que tiene dos, pero eso no es todo, sino que el derecho lo usa para golpear y el izquierdo para acariciar. Cuando demuestra felicidad sonríe, saca la lengua y agita su bracito de pegar como loco, que si estás de ese lado, la ligás.
miércoles, enero 20, 2010
Divagaciones sobre la crianza de niños XXIV: Masa crítica de felicidad

miércoles, noviembre 11, 2009
Divagaciones sobre la crianza de niños XXIII: Soy tu Reyna
Ahora que Jx está en pleno modo toddler (o deambulador), cuando vamos a un lugar no acondicionado para este tipo de personajes (es decir cualquier sitio que no sea una casa con un niño en esa edad o institución acondicionada para niños de esa edad, léase jardines de infante, peloteros, etc) la probabilidad que rompa algo o que se rompa él mismo es bastante alta. Por ello me veo obligado a seguirlo por todos lados sin perderle pisada, ya que la velocidad que ha adquirido para hacer macanas es realmente asombrosa. Es así que efectivamente la mejor estrategia, a mi humilde entender, es la marca hombre a hombre por toda la cancha y, cada tanto pedir el cambio por mamá para que papá pueda comer algún bocado o re-hidratarse (con o sin electrolitos), pero olvidate de mantener una conversación por un buen rato ni ninguna otra actividad que no sea compatible con estar completamente pendiente de lo que haga el niño. A veces puede resultar más fácil marcar en zona, pero cuando pasa de una a otra hay que avisar para que papá/mamá suelte la empanada y el vasito, pida disculpas a los interlocutores y persiga al crío que, por supuesto, corre raudamente hacia las hornallas de la cocina.
Es un duro entrenamiento, se come poco y te terminás yendo temprano de casi todos lados. Ideal para amantes del deporte, un plomo para quienes gustan del ocio, las comilonas y las conversaciones con amigos hasta altas horas de la madrugada.

lunes, julio 21, 2008
viernes, junio 13, 2008
Divagaciones sobre la crianza de niños V: Paciencia
Efectivamemente, cuando esta tarde nos presentamos al service de los 3 meses. El señor de blanco nos comentó que hay que darle bola a la noche hasta el cuarto mes cumplido porque hasta entonces es que necesita alimentarse a buen ritmo.
Lo menciono porque la mayoría de los papás avanzados dice "hay que aguantar tres meses" y los más aventurados dicen "son dos meses que dormís mal, pero pasa rápido".
Y yo a esta altura pensaba que iba a poder dormir un poco mejor, pero no.
Todo bien, pero me siento estafado en mi siesta.
martes, julio 27, 2010
Divagaciones sobre la crianza de niños XXVII: La tentación del loro y el complejo del mono.
Esto encierra el peligro de convertir a la criatura en un payaso de bolsillo, haciéndole repetir ante familiares, visitas y amigos su repertorio de bebelogismos y miniacrobacias. El niño tiene derecho a no ser explotado de este modo.

viernes, noviembre 07, 2008
Divagaciones sobre la crianza de niños XII: Cábalas, magia negra, autoayuda y ciencia cierta para conseguir una noche de sueño tranquilo
El remedio seguro para nosotros hasta ahora fue alzarlo y consolarlo un rato hasta que se duerma y bancarte al menos media hora así para que entre en sueño profundo, pero el momento de depositarlo en la cuna es sumamente crítico, requiere la destreza de un Tom Cruise colgado de un alambre para que no salte la alarma. Aparte está el riesgo que se acostumbre a dormirse siempre de ese modo (incluso si se despierta en medio de la noche o madrugada).
Entonces últimamente estoy ensayando un método basado en el best-seller ¡Dormite, querés!, pero sin pagarlo, claro. El mismo consiste en dejarlo llorar en la cuna y aparecer cada 8/10 minutos aproximadamente (no caigamos en la boludez de cronometrar) para que no se sienta abandonado, quedarse un rato, cantarle, acariciarlo y si no se duerme, irse (también por salud auditiva) y volver al siguiente ciclo. Las primeras visitas son terribles, porque el crío llora más fuerte, y más aún cuando ve que te vas sin levantarlo (increible el nivel de decibeles que desarrollan). Pero a la tercera o cuarta empieza a aflojar y como que se quiere dormir, un par de visitas más y palma hasta el otro día. Claro, es una hora de laburo, mínimo, pero por ahora da buenos resultados. De alguna forma tiene que empezar a entender que uno tiene una vida aparte de él y por supuesto, el hit "es por tu bien".
miércoles, julio 08, 2009
Divagaciones sobre la crianza de niños XX: Lista de reparaciones
- Centrifugador de ropa (reparado)
- Mouse (reparado)
- Juguete 1 (a reciclaje)
- Juguete 2 (parlantito irrecuperable)
- Juguete 3 (reparado)
- Juguete 4 (a reciclaje)
martes, junio 02, 2009
Divagaciones sobre la crianza de niños XIX: La construcción de La Maña
Como contraparte, y afortundamente, el desarrollo del dominio sobre sus cuerdas vocales no va solo en la dirección de incrementar nivel de volúmen, sino también que va agregando términos a su aún limitado vocabulario, emite alguna imitación graciosa de lo que podría ser una conversación y hasta empieza a aprender los sonidos de algunos animales.
La Maña también provoca una exacerbación de la porfía con la que reclama acceso a lugares y cosas a los que no está autorizado a acceder, perfeccionando sus técnicas para superar aquellas precarias barreras que supimos idear en su momento.
lunes, junio 23, 2008
Divagaciones sobre la crianza de niños VI: Mi primer día del padre y el pelo asesino
Fue un fin de semana complicado, sobre todo por el motivo de tristeza mencionado, pero no solo por eso.
Mi primer día del padre arrancó regalado, con un excelente par de gafas pulenta pulenta para el ejercicio al aire libre junto a una nota de Jx de sorprendente corrección gramatical, caligráfica y ortográfica (creo que a esta altura empiezo a sospechar hasta de los Reyes Magos). Todo alegría. Sin embargo, el regalante no amaneció tan bien. De todas formas ya sabemos que puede ser así. Pero la intuición de madre (por eso nunca podremos ser como ellas) pudo ver más allá. No sé con qué visión de rayos o vibración o pensamiento lateral, Cecilia fue guiada hacia el pie derecho, que una vez descubierto lucía una diminuta morcillita vasca a escala en el lugar que correspondía al dedo más pequeño. Un bendito pelo se había enroscado entre los dedos del pie, estrangulándole aquel y provocando semejante aspecto. En la guardia nos comentaron que es habitual, sobre todo en estas latitudes que uno lo suele tener abrigado todo el día y no se da cuenta de estas nimiedades. Cuestión es que super-mamá salvó a Jx del pelo asesino, insospechado de peligro hasta entonces. Otro susto para la cuenta.
viernes, enero 28, 2011
Divagaciones sobre la crianza de niños XXX: Ahora dicen que es importante dejar la mamadera
Bueno, ¡Avisen, che! Uno se detiene en boludeces, que te quedes tranquilo, que no pasa nada, que confíes en tu instinto, etc. Ahora resulta que es un escándalo que a los casi tres años de edad siga usando la mamadera. Aunque sabe tomar en vaso desde hace varios meses (no sin accidentes), mea culpa, seguíamos usando la mamadera más por comodidad nuestra.
Es cierto, ahora que notamos la resistencia a largar la mamadera descubrimos que el pequeñajo no tomaba la mamadera porque tenía hambre sino porque le gustaba chupar. Haciendo psicoanálisis hogareño diríamos que debería despedirse del placer de la succión (etapa oral) para pasar al (puaj!) placer de control de esfínteres (etapa anal).
En resumidas cuentas ahora hay que festejarle con fuegos artificiales y monerías cada sorbo de leche que toma en vaso o taza, mezcla de ambos o con múltiples trasvasamientos.
En fin, cosas que uno aprende sobre la marcha, con un camión atrás tocando bocina y la caminera adelante pidiendo que aminoremos la velocidad.

martes, febrero 22, 2011
Divagaciones sobre la crianza de niños XXXI: Tercer Vocabulario
- "Terija": Tijera
- "Terijo" / "Tritrico": Triciclo
- "Secolate": Chocolate
- "La Amomina": Reconocido supermercado de la Patagonia
- "Tefelono": Teléfono
- "Coniola Sucia": Colonia Suiza
- "Vitipilador": Ventilador / Extractor. Dispositivo curiosamente central en su cosmovisión, por ejemplo el hecho de ir a "La Anomima" siempre va acompañado de la observación "vitipilador" refiriendo a algunos extractores que se ven allí. Es interesante descubrir que prácticamente todos los supermercados tienen extractrores.
- "Ceboteya": Mayonesa
- "Cerro Otto": Parapente. Por más que le señalamos el cerro para que aprenda qué es eso, desgraciadamente las primeras veces que lo hicimos había algún parapentista aprovechando las térmicas por ahí. Por supuesto una vela colorida dando vueltas en el cielo es más interesante para él que un montón de tierra cubierta por árboles.
- "Regadó": Regador. Todo dispositivo del que salga agua es también de fundamental interés para su vida, tanto o más que el "vitipilador"
- "Dulce'e leche": Cualquier tipo de dulce/mermelada
- "banco galicia": banco de la plaza (voy a reclamar el cachet por el chivo al banco del que somos clientes)

lunes, mayo 18, 2009
Divagaciones sobre la crianza de niños XVIII: La construcción de La Culpa
Nunca podrás evitarlo y siempre tendrás la culpa. La Culpa, este tipo de Culpa, el que está relacionado con tu hijo y tu capacidad o incapacidad de protegerlo, se convertirá a lo largo del tiempo en una deuda impagable, tal vez equivalente a la que tienen los cristianos con la crucifixión (no intercambiable, no negociable, no deducible). Aunque lamentablemente esta Culpa-deuda no puede deducirse de la Culpa-deuda que nuestros padres acumularon a su vez con nosotros al menos nos da el solaz de que sobrevivimos más o menos bien a la experiencia.
(La imagen que debería ilustrar este pensamiento es la de la cara de Jx a los gritos con la cara ensangrentada por una herida que la esquina del escritorio le abrió la frente el sabado pasado. Obvio que si puedo contar esto la situación no pasó de un terrible susto, un estigma en la frente del niño, esa imagen apocalíptica y la sensación de una culpa que crece y que pronto será inconmensurable)




