martes, febrero 02, 2010

Los dos millones

Es feo lo de los dos millones, es feo enterarse, aunque en realidad no es novedad que a los Kirner les gusta la tarasca, y la amasan al mejor estilo argentino: especulando. Todos aclaran que no es ilegal, sin duda, pero es indefendible la ética del acto. Todos lo sabemos, en especial los millonarios estrella de la oposición que supieron seducir a su electorado con su imagen de "empresario exitoso", por eso ellos no levantan mucha polvareda con este asunto.

A los lectores de La Nación les da bronca, les parece antiético que los Kirner hayan hecho uso de información clasificada para hacerse de una diferencia de cambio que a ellos les hubiera gustado también aprovechar, por supuesto en detrimento de quienes más sufren las devaluaciones (y diría que casi cualquier modificación en la macroeconomía que no fuera un aumento masivo de salarios y subsidios). Por el contrario, a mí me da bronca que un solo hogar tenga 6,6M$ para comprar dólares, eso me resulta obsceno, me parece una bofetada para quienes se esfuerzan para conseguir el pan de cada día y viven con la ¿ilusión? de que el trabajo dignifica. Y no me refiero a mí ni a ninguno de los pequeñoburgueses con sensibilidad social que sin duda también nos cuesta ganar lo que tenemos (poco o mucho), sino al que se embarra las patas para ir a laburar todos los días.

Lo que pongo en duda es una relación directa con la política, como si ese "desliz de honestidad" (para ser indulgente) fuera en detrimento de un proyecto político, como si lo impugnara. Me interesa cómo se mueve un animal político, como son los Kirner en este caso. Cómo se comportan escindiéndose de su individualidad. Fíjense ustedes que los Kirner sabían que Redrado tenía la información, que iba a difundirla si avanzaban (ese mensaje mafioso publicado en primeras planas, luego desmentido en pie de página) y, una vez confirmado el asunto del despido, prolijamente filtrada por todos lados. Un individuo movido puramente por su ambición económica hubiera tomado nota de la amenaza, hubiera negociado para no quedar expuesto y mantener oculto su patrimonio obtenido por movimientos para nada éticos. Pero por suerte el animal político pudo más, se sobrepuso al superyo individual y fue para adelante con la decisión ya tomada, convencido que era la correcta.

Actualización 15:45hs: Al hacer un repaso de otros blogs encuentro la repercusión de la explicación de NK difundida en el programa de Víctor Hugo. Este dato pone un matiz sobre la calificación de "especulador" (la compra/venta de propiedades podría incluirse allí pero no tan claramente como con la compra/venta de divisas), no obstante releo lo que escribí a la vista de este nuevo dato (muy importante por cierto) y sigue diciendo más o menos lo que opino sobre este asunto. Capítulo aparte puede merecer la difusión barata de carne podrida, pero eso ya está trillado y casi que aburre.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo espetó...

MAX D pará de hablar boludeces y ejercita la memoria- Desde Perón nadie hizo tanto por la Argentina como Nestor y Cristina. Basta de ver TN, Clarin; Canal 13: a dos voces, Nelson Castro etc.etc.etc...ah, y La Nación

11/2/10 15:10  
Blogger MaxD espetó...

Dale, andá! Bueno, igual te respondo. Fijate que no se pone en duda el proyecto político, ni siquiera el proyecto privado de los Kirner (como el de cualquier otro grupo empresario, pero en blanco y con la ingeniería contable en orden), sino la realidad social de la que estamos hablando. Dudo mucho que El General se haya dedicado a la compra-venta de grandes propiedades, no solo porque no le interesaba sino porque probablemente no estuviera a su alcance. Y al revés, como no estaba en su realidad socioeconómica objetiva, ni siquiera se la pasaba por la cabeza, tal vez justamente por eso.

Hay que pensar qué proyecto político popular es posible y sin duda que el de los Kirner es el mejor logrado, pero sobre la base de un legado neoliberal de muy dificultosa superación. Y después de estos más de 6 años no parece haya algo mejor.

Y hay que leer La Nación, para ver de qué se habla en la vereda de enfrente, para lo otro que nombrás no tengo estómago, o me empiezo a cagar de risa descontroladamente.

12/2/10 13:48  

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