martes, noviembre 28, 2006

Cooperativismo

Hace un par de semanas salió publicada una solicitada de la Cooperativa de Trabajadores del Hotel B.A.U.E.N. a propósito de un foco de incendio que se produjo el 7 de noviembre, y que trajo aparejados más comentarios oportunistas que consecuencias graves para los pasajeros y personal. Me llamó la atención el caso y cuando leí la solicitada, me pareció oportuno publicarla y hacer un par de reflexiones al respecto:

Paradigma de una gestión responsable

A las 15 hs. del martes 7 de noviembre, como es de público conocimiento, se produjo un incendio en una de las habitaciones del cuarto piso del Hotel ubicado en la Av. Callao 360.
Pese al mal transe que significa todo hecho de estas características, los trabajadores que conformamos esta Cooperativa, nos sentimos orgullosos de haber podido responder con profesionalismo y responsabilidad frente a nuestros pasajeros.
Mientras se atenuaba el foco de incendio a la espera del personal de Bomberos, se logró evacuar el establecimiento, en menos de 7 minutos de advertido el incidente.
Ningún huésped sufrió lesiones ni daños a la propiedad, como tampoco se debió lamentar heridos de gravedad entre nuestros miembros.
Al momento del arribo del Cuartel 1° de la “Superintendencia Federal de Bomberos, a cargo del Subcomisario Carlos Infanti y bajo la dirección operativa del Comisario Inspector Gabriel Casanova, el trayecto hacia la zona del siniestro se hallaba liberado para el accionar de los mismos.
Tres horas más tarde el Hotel “B.A.U.E.N” volvía a su normal funcionamiento.
Todo esto fue posible gracias a nuestra capacitación en los planes de evacuación y al trabajo mancomunado junto a la Comisaría 5ta de la Policía Federal y el personal de Bomberos.

Por eso no aceptamos bajo ningún aspecto, las imputaciones del Legislador “Macrista” Jorge Enríquez, quien declaró que la Cooperativa B.A.U.E.N.: “Es el paradigma del descontrol”, al igual que su compañero de bancada Mario Morando, quien también intentó utilizar lo que pudo haber sido una lamentable desgracia para cumplir su papel de “Lobbysta” para con el grupo económico “Iurocovich”, los antiguos dueños y vaciadores que llevaron a la quiebra el Hotel; acusando al Poder Ejecutivo de la Ciudad, de quedarse quieto hasta que el B.A.U.E.N. se incendie por completo.

El verdadero “descontrol” lo ejercen estos falsos servidores públicos, que miran para otro lado cuando empresas como “Metrovías” tienen 40 minutos encerrados a los pasajeros del subte de las líneas “D” y “E”, por carecer de un verdadero plan de evacuación para situaciones de crisis. En donde la gente se desmayaba, sufría ataques de pánico y se asfixiaba.
Pero ahí no se escucharon las voces de Morando ni Enríquez, en defensa de los usuarios.

Ninguna empresa está exenta de padecer accidentes, sea administrada por “Grupos Económicos” como el de Roggio, titular de Metrovías, o una “Gestión de Trabajadores” como es la Cooperativa del Hotel B.A.U.E.N.
De hecho dos días más tarde se incendiaba el Hotel “ASTOR” de Mar del Plata y no se vieron declaraciones ofensivas de los “lobbystas”, aunque en este caso la empresa no pudo llevar adelante la evacuación, sino que fueron los Bomberos quienes lo hicieron.

Pero está bien claro, quiénes resolvemos problemas que no creamos y quiénes crean problemas que no resuelven, entre otras cosas, por falta de inversiones.
Pese a que organismos oficiales subsidian con millones de pesos a empresas como “Metrovías” que irresponsablemente, no demuestran interesarse por la seguridad de los pasajeros.

La Cooperativa de Trabajadores del Hotel B.A.U.E.N. como todas las Empresas Recuperadas, se halla marginadas de los presupuestos oficiales, a la hora de destinar recursos económicos para la producción, ni vemos que se esté avanzando en el otorgamiento de la “Ley de Expropiación” ni en ninguna otra propuesta legal, que nos ayude a mejorar lo que ya demostramos que es una seria respuesta a la crisis del desempleo y a la mala distribución de la riqueza.

Por eso lo que menos necesitamos es de Lobbystas difamadores, que lejos de aportar al bien común, abren fuego contra los que trabajamos responsablemente, demostrando que un país distinto al que ellos nos dejaron, es posible.


El texto es elocuente, bien escrito y fundamentado. Siendo rigurosos podríamos poner un cuestionamiento al hecho de comparar un servicio público de transporte con un servicio de hotelería, sobre todo en lo que respecta al interés común que representa el primero y al grado de injerencia lógico que del Estado se pretende. Pero en cuanto a la gestión, definitivamente la comparación es válida.

Las Cooperativas de Trabajadores que nacieron de la crisis 2001/2002 con la finalidad de recuperar empresas cerradas, de ponerlas en funcionamiento para poder sostener la fuente de trabajo de varias personas, es quizás, una de las expresiones más nobles que surgieron de aquellos duros momentos. Y en esto, creo, coincide gran parte de la sociedad. En la mayoría de los casos se trató de empleados a quienes se les adeudaban varios meses (y hasta años) de salarios y donde el empresario de turno quiso optar por cerrar e intentar valorizar los bienes de capital y propiedades o, simplemente, ejercer presión sobre los empleados para que se vayan solos; y así vender todo y dedicarse a otra cosa o irse a mejor puerto con la plata.

Siendo gente común, llana, sin aspiraciones “revolucionarias”, que, como cualquiera de nosotros, pretendía recibir una remuneración por su trabajo, podría haber bajado los brazos, irse a casa o a engrosar las interminables colas para pedir empleo. Pero ellos pudieron aportar una opción novedosa: hacerse cargo de la empresa cerrada y ponerla de nuevo en funcionamiento. Concebido en principio como una actitud defensiva contra lo que significaba el desempleo (y la certeza de no conseguir trabajo en mucho tiempo, teniendo familia para alimentar), requirió organización, cooperación y mucha, pero mucha valentía, para enfrentarse primero a los empresarios, a la policía, y a que el resto de la sociedad los mirara con desconfianza. Una combinación de buena gestión, de solidaridad entre compañeros y entre empresas recuperadas, de buen juicio por parte del Estado (que en lugar de reprimir, en la mayoría de los casos terminó aceptando que era un mal menor dejar las empresas en manos de los trabajadores que tener un montón de desempleados más) y, por qué no algo de suerte, permitió que el fenómeno creciera y se consolidara. Hoy son unas cuantas, que a más de cuatro años del estallido de la crisis, muestran una envidiable salud a pesar de la mala propaganda y la fragilidad jurídica en la que se encuentran (esto es, no tener una sentencia definitiva sobre la propiedad de la empresa). Los trabajadores conservaron los puestos de trabajo y ganaron en experiencia solidaria, de organización, autogestión y cooperación.

Uno de los casos emblemáticos es la fábrica de cerámicos “Zanón”, de la ciudad de Neuquén. En La dignidad de los nadies (2005), Pino Solanas dedicó un capítulo a este caso, donde 380 trabajadores hacen funcionar la fábrica y les va bastante bien. Una de las principales inquietudes que tienen allí es la de lograr la estatización de la empresa, que en este momento tiene una expropiación provisoria a favor de los ex-empleados. Como uno es desconfiado, tiende a pensar que ellos quieren la estatización para conseguir dinero del Estado, dado que, “obviamente”, sin gestión privada, nada puede funcionar bien. Pero en la película, el delegado deja en claro que la empresa da ganancias y que ellos quieren la estatización para que este excedente sea administrado en pos del interés común.

Hace poco, también salió publicado un reportaje a la Cooperativa Gráfica Patricios, que, lejos de dedicarse solo de los trabajos que les encargan, pretenden aportar a la comunidad con una escuela secundaria orientada a artes gráficas.

Otro caso de destacar es “Gatic”, que fabricaba Adidas y New Balance en Argentina. Quebrada y expropiada en 2004, el Estado le entregó la tenencia a los trabajadores, quienes formaron la “Cooperativa Textil Pigüé”. Tampoco se quedaron con la idea de solo fabricar ropa para la venta y según publicó Clarín, acaban de firmar un convenio con el Servicio Penitenciaro Bonaerense para que los presos puedan fabricar ropa deportiva para ellos y sus compañeros. Fíjense cómo, en un mismo movimiento, se canalizan dos de los problemas socialmente más sensibles: el del desempleo y el de la reeducación de detenidos en penitenciarías.

Con solo hurgar muy poquito, encontramos felices noticias sobre estos y otros emprendimientos, que deberían apoyarse con entusiasmo tanto desde la sociedad civil como desde el Estado.

No obstante, también escuchamos a personajes como los que denuncia la solicitada, que, en lugar de reconocer, ayudar y aportar solidariamente a los proyectos creativos que van más allá del corolario “sálvese quién pueda”, se dedican a boquear contra lo que ellos consideran es una afrenta al enriquecimiento de sus propios bolsillos y los de sus amigotes empresarios, bien acostumbrados a hacer más plata con su plata y con ayuda del Estado, y el resto… que se joda…

Paradójicamente también estos días estamos asistiendo al ocaso de una de las experiencias cooperativas más importantes de nuestro país: SanCor. Acosada por las deudas, se impone su conversión en una S.A. con participación minoritaria de los cooperativistas. Una empresa de lácteos en el país de las vacas que se hunde financieramente. Una empresa cooperativa que nació como necesidad de pequeños productores, que se unieron para hacer frente a los condicionamientos que les ponían las “usinas” y generaron la segunda marca más importante del rubro. ¿Dónde se torció este rumbo? Hay varias explicaciones: mala gestión, gerentismo que le ganó al cooperativismo original, endeudamiento en dólares, achicamiento de los márgenes de ganancia por incapacidad para negociar precios con las grandes cadenas de supermercados, retenciones a las exportaciones y acuerdos de precios del gobierno, etc. Agrego yo, tal vez, el gran crecimiento de la empresa y las complejidades que ello implica, la delegación de decisiones en unos pocos, el relajamiento de la participación de los interesados. Cuestión que hoy nos desayunamos que una cooperativa modelo está ya a medio vender al (¿filántropo?) grupo Soros y la única reacción del gobierno argentino ha sido darle luz verde a Eurnekián y otros dos empresarios argentinos para que metan la cola y, al menos evitar su paso a manos extranjeras, pero digamos que ya damos por perdido su condición de Cooperativa. Una gran pena.

3 Comentarios:

Blogger Horacio Aldo Cingolani espetó...

Argentina: ¿Qué significa ser un país confiable?
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Muy en general significa ser estable y auténtico.
-Tener leyes estables, consensuales y que se cumplan. (Es usual que cada nuevo gobierno cambie lo anterior)
-Constitución muy estable (la última fue un acuerdo político entre Alfonsín y Menem).
-Sacar leyes obsoletas (nuestro esquema agrega pero no saca nada).
-Conseguir un buen sistema legal con normas QUE SE CUMPLAN, tanto por las autoridades como por la gente.
-Avanzar con proyectos estables para el largo plazo. (nuestro proyecto sugiere comenzar por el diccionario legal y la re redacción de leyes usando tecnología informática)
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Enaltecer la política. Según lo veo, una medida para aproximarnos a ello sería nuestro proyecto de democracia participativa (el PDPA). Significa transferir poder a la gente, en forma directa. (proponemos encuestas anuales), convirtiéndonos en ciudadanos. Eso nos daría estabilidad. Simultáneamente mejorar la representación.
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Eliminar el famoso doble discurso argentino y ser realmente auténticos. Por ejemplo: el problema de las pasteras en Uruguay ¿Qué significado tiene? Yo no entiendo.
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El hecho de tener tan bajo grado de confiabilidad nos sigue haciendo un país de continua des-inversión. Mucho dinero se fuga, y los pocos inversores tratan de hacer dinero rápido para sacar ganancias cuanto antes. Comprendo que sea difícil salir de esta, porque si se toman medidas para aumentar la confianza (es algo que se ve sólo en el largo plazo) la evasión de capitales irá en aumente por varios años. Y lo primero que se notará son los resultados negativos. Estoy leyendo blogs de otros ciudadanos argentinos que proponen ideas para mejorar a nuestro querido país, no importa la ideología. Esto ya nos une. Me satisface que seamos muchísimos. Este blog (es uno de los muchos BLOGARS) lo encuentro constructivo y pongo lo mío a tu voluntad: http://www.blogger.com/profile/33378315 ) Formemos una red de blogar -istas y comentaristas por el bien de Argentina. Fomentemos un gran futuro. Comentemos lo de todos, conserje@hotmail.com , Horacio.

2/12/06 16:48  
Blogger MaxD espetó...

Horacio,

Gracias por tus comentarios y convocatoria. De acuerdo con la mayoría de tus puntos, salvo con tu preocupación por el clima financiero. Por mi parte, hay otros temas pendientes más importantes mientras hay gente que sigue haciendo grandes negocios mientras boquea que no hay clima de negocios, puro pataleo reaccionario. Pero digamos que es un detalle. Apoyo tu moción en general.

4/12/06 15:30  
Blogger Horacio Aldo Cingolani espetó...

bueno Max, hagamos fuerza juntos para dar poder a la ciudadanía. te pido suscribas a: redciudadana-suscribe@gruposyahoo.com.ar....
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No importa como pensemos, basta que queramos mejorar en serio a nuestra Argentina. Aceptémonos izquierda, derecha y centro. Nos ayudemos como ciudadanos a ser escuchados. Hagamos algo. Hace 10 años que trabajo con todo esto. Escribime: conserje@hotmail.com Yo estoy en mi línea pero trato de leer todo! He elegido el foro redciudadana-suscribe@gruposyahoo.com.ar que no es perfecto claro pero lo más parecido a nuestros intereses ciudadanos para juntarnos allí. Te pido te suscribas enviando e es e-mail sin asunto ni texto.
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Un conjunto de ideas inconexas, independientes unas de otras, en política tiene mucho menos valor que si las sugerencias y proyectos integran una unidad, un todo dentro de una concepción. El resumen del tema central (mío) está en:
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http://www.alipso.com/monografias2/Proyecto_Para_el_Largo_Plazo/index.php
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Allí tomo 3 ejes fundamentales: la división administrativa para Argentina, la democracia tecnológica y la moneda contable. Los tres se ayudan mutuamente. Buscame porfa en el buscador de blogs de google poniendo “horacio aldo cingolani” (o horacio, horacio haldo, o Horacio Cingolani) (soy ingeniero retirado y no busco NADA personal). Lo mismo para cualquier buscador. Ahora uso mi nombre completo porque es el único elemento unificador que permite encontrar notas mías.

1/2/07 18:22  

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