jueves, julio 15, 2010

Desear que salga la ley de glaciares ¿es hacerle el juego a la derecha?

Este es uno de los asuntos más complicados para quienes preferimos apoyar en general la gestión del kirnerismo. Y si me apurás te digo que prefiero que salga una ley en exceso restrictiva para la actividad industrial que ninguna ley. Por supuesto que está asociado a la explotación minera y que hay unos lobbies muy fuertes para que no haya obstáculos a este modelo de explotación que nos supimos conseguir. La cosa va por ahí pero no se se trata solo de eso. Creo que la cuestión de fondo pasa por plantearse un modelo productivo que responda las preguntas ¿Qué tipo de explotación (de recursos naturales, cualquiera sea) queremos? ¿Para qué lo queremos? ¿A qué escala de producción? ¿Qué beneficios nos dejaría? y ¿A qué costo (económico y ambiental)?. Las respuestas a estas preguntas, por supuesto tienen que ser compatibles con el objetivo de todo movimiento popular: debe servir para eliminar la desigualdad social. Quienes tenemos simpatía por este gobierno lo vemos como la única fuerza política con la intención hoy día de ir en esa dirección, por momentos tibiamente, por momentos con una fuerza que supera nuestras expectativas. No hay que olvidarse que el kirnerismo está montado sobre la maquinaria neoliberal noventista y eso tiene  limitaciones (desde el punto de vista popular) insoslayables, pero es mucho más de lo que otros están dispuestos a hacer. Esta pelea por la ley de glaciares parece ser un ícono de este tipo de limitaciones.

Cuando en Historia Social Latinoamericana nos explicaban las economías de enclave, nos daban como ejemplos las salitreras del norte de Chile, muy codiciadas hacia fines del siglo XIX (causa de la Guerra del Pacífico). Hoy supongo que estarán dando ejemplos más cercanos. Los beneficios impositivos, territoriales y legislativos que consiguieron son realmente llamativos. Me cuesta creer que este tipo de actividades no puedan ser gravadas razonablemente ni que no se pueda obligar a las transnacionales al menos a generar un mayor valor agregado en el país de origen.

Según lo que públicamente se lee y escucha, contrastado con otras informaciones que obtuve charlando con gente que está relacionada con la actividad, resumo estos tres datos sobre la minería a cielo abierto como la conocemos hoy día (podria cambiarse, ¿por qué no?), a mi entender los más controvertidos:
  • Es cierto que da trabajo a mucha gente (esto no lo he escuchado en general en los medios). Solo con imaginarse que durante toda la vida de la explotación hay un constante trabajo de desmembramiento de la montaña donde se asienta el yacimiento da la idea del movimiento de gente y recursos que se requiere para lograrlo. Esto la diferencia de otro tipo de procesos industriales donde la mano de obra ya es muy limitada por los avances de la automatización (pastera, gas/petróleo, incluso en la agricultura)
  • Es cierto que es extremadamente contaminante
  • Es cierto que utiliza muchísima agua y de la de mejor calidad (es decir agua potable)
Para algunas provincias evidentemente es un ingreso significativo y una solución al tema del empleo, de otro modo no puedo explicarme el apoyo monolítico de toda una legislatura a una ley que no delimita claramente lo que puede y no puede hacerse con los glaciares. Entonces volviendo a las preguntas de más arriba, habría que pensar en un modelo superador que resuelva el problema de estas economías regionales sin hacerse tremendo daño. Mientras tanto, desde acá, cómodamente sentado en mi silla con vista al lago, te diría que prefiero que la ley salga... y después vemos. Algunos miles de sanjuaninos que viven de eso seguramente no opinarán lo mismo.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo espetó...

KIRCHNERISTA DE MIERDA

18/8/10 00:19  
Blogger MaxD espetó...

Uh, se crispó, leé bien, salame.

19/8/10 07:19  

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