lunes, enero 28, 2008

Claudio Morgado, el canon digital, el Instituto de Música y (¡ay!) los blogs

Todo empezó con una propuesta del diputado por el FpV Claudio Morgado hacia La Barbarie con la finalidad de abrir un espacio de discusión en ese sitio acerca de las propuestas que pasaran por sus manos dentro de su labor como diputado. Una vez presentado el tema (El Canon Digital) saltaron chispas por todos lados. Queda claro que en este ámbito, la discusión sobre la aplicación de una norma que gravaría el uso de tecnología digital suscitaría gran oposición. Lo que me llamó la atención en cierta forma fue el nivel de reacción frente a la propia idea de presentarlo en discusión, cuyas críticas hicieron especial blanco en la figura del diputado Morgado.

Ahora bien, se me ocurren tres o cuatro dimensiones en la discusión sobre el proyecto de ley:

- La figura de Claudio Morgado
- La disposición en presentar el asunto en discusión
- El gravamen que implica el Canon
- La creación de cierto “Instituto de Música”

Por otro lado, estas dimensiones se ven atravesadas al menos por otras tres o cuatro cuestiones:

- El espacio público y su agenda de discusión
- Los vínculos entre representantes y representados
- La “brecha digital”
- El apoyo a la música independiente.

Por un lado me parecieron en gran parte gratuitas las críticas hacia Morgado. No es que tenga simpatía o antipatía por él, sino que no tengo elementos para sostener el argumento de que “este tipo saltó de Cablín a la Cámara de Diputados y es un vivo que nos quiere meter otro impuesto travestido de progre”. De hecho él mismo aclaró que la presentación de la discusión sobre este proyecto de ley no implica que haya un acuerdo de su parte hacia tal norma. Simplemente hay un grupo (UMI= Unión Músicos Independientes) que se presentó ante la comisión de cultura para presentar este proyecto. Morgado lo único que hace es brindarlo a la blogósfera para abrir la discusión fuera de los ámbitos de la comisión y pasillos del Congreso. Eso en sí mismo ya es positivo. Porque el otro camino es el lobby. Es lo que hace esta misteriosa “UMI” al aparecerse en la cámara y decir “Señores, nosotros como UMI queremos esto” y se sientan en el pasillo a esperar la salida de los diputados para asegurarse que lo hayan tratado. Contra esto deberíamos formar una asociación de consumidores de medios digitales o algo así y presentar una contrapropuesta o simplemente estar ahí para impedir que salga de comisión. Sobre Claudio Morgado, si bien su presencia mediática es, en principio, su principal cualidad y la que seguramente lo llevó a la banca, también es cierto que tiene alguna experiencia en gestión de cultura. Sin hacer mucha memoria lo recuerdo en una (es cierto que corta) gestión en Canal 7 donde privilegió la puesta en pantalla de programas de ficción, algo que hace tanta falta en nuestra gran TV basura. Es entonces que me resultaron en parte desmedidas las críticas hacia él. Sea como sea, en este caso la sola acción de abrir una discusión sobre un tema sensible al ámbito de la informática es un acierto. Luego veremos cómo se desempeña en esta suerte de bisagra no tradicional entre representantes y representados presentes en la blogósfera, función que se comprometió a asumir.

Respecto a la norma en sí, sobre el gravamen a los medios digitales. que fue explicada en forma vaga:

El gravamen a la copia privada surgiría de la necesidad de compensar, de alguna manera, los derechos intelectuales (fonográfico, de producción,etc,) de los autores, quienes se verían perjudicados por las reproducciones impagas de sus obras.


Así nomás, me opongo. En principio algunas definiciones sobre este interesante tema del que hace tiempo vengo formando mi opinión. Lo último que escribí lo publiqué hace poco aquí. El problema actual del mercado de la música está en su dificultad, dada la capacidad de circulación de hoy día, de enmarcar el producto dentro de la categoría de mercancía, es decir dentro de su forma capitalista. Obvio que la música es independiente de su forma capitalista, pero no tal cual la conocemos ahora. Es decir que es difícil imaginarse la música fuera de ella (como algo distinto a mercancía). A pesar del explosivo crecimiento de la circulación del producto musical por fuera del circuito formal, su forma capitalista no parece estar tan en peligro como vaticinan sus defensores. Aún así seguramente habrán menguado sus ganancias en relación a otros productos de más difícil circulación en su estado marginal.

Menos aún están en peligro aquellos artistas y “empresarios” que más sufren este tipo de circulación al margen de los mercados tradicionales, esto es, la música pop comercial, cuyo producto es estudiado trabajosamente por las corporaciones para ser vendido en forma masiva (mercancía en su expresión más pura dentro del ambiente musical). Las ventas crecen y crecen, se baten records, los precios de los soportes se incrementan mientras los costos bajan drásticamente, se llenan estadios, hay merchandising, etc. Para proteger las superganancias que generan este tipo de artistas solo basta que la policía se anime, por ejemplo, a desbaratar las bandas de piratería que trabajan en La Salada y otros lugares. Y, por supuesto, bajar los precios de los productos para desestimular el florecimiento de esta economía marginal. Compartir archivos no implicaría mayor amenaza a su existencia o proliferación.

Quedan los músicos independientes. Aquellos que a pulmón han laburado su producto musical sin mayor financiamiento ni estructura de distribución ni público cautivo. Y ese es el punto delicado. Porque si es cierto que este tipo de circulación, digamos “alternativa”, daña la producción musical de este tipo de músicos hasta el punto de poner en riesgo su existencia como tales o tener que optar por el contrato con una discográfica tradicional, ese es un verdadero problema. Lo pongo en duda, el compartir música con amigos puede ser una excelente forma de difusión que amplíe su propio público. Si yo, por decir, distribuyo diez mp3 del disco de Manuel Onis, es probable que a cinco les guste y que solo dos compren tal disco o uno futuro o vayan a un recital si escuchan que toca en algún lado este fin de semana. Eso es ilegal, pero en última instancia termina siendo beneficioso para el artista y su cadena de distribución formal.

Claro que hay que buscar, tener imaginación e inventiva (algo que hace falta para dedicarse a la actividad artística) para salir de este atolladero (si lo hubiera realmente). Pero parece que, como siempre, el hilo se corta por lo más delgado y se buscan fondos de donde más fácilmente se puedan obtener en lugar de distribuirlos de manera de lograr el financiamiento necesario para producir música sin cercenar los ingresos de los usuarios de informática en forma indiscriminada. Incluso tal o cual músico independiente que mezcla y masteriza en su PC y quema CDs con demos para distribuir estaría pagando este canon del cual él debería ser beneficiario

Por allí se dijo que esto incrementaría la “brecha digital”. Sin duda podría ocurrir esto. Aquí se incorpora un nuevo problema a la ecuación. De hecho el concepto del canon digital podría aplicarse mejor para acortar tal brecha digital. Por ejemplo podrían gravarse los productos informáticos más complejos, aquellos de los que se presume se utilizan para hacer grandes emprendimientos o que se utilizan para esparcimiento de clases medias/altas. De esta forma podría obtenerse financiamiento para proveer material informático básico a aquellos que no pueden acceder a él.

Por último está el tema del llamado “Instituto de Música”, título inquietante que no define a qué podría dedicarse tal organización. Podríamos suponer que se dedique al fomento de la música independiente y al apoyo técnico de los músicos. No estaría mal, pero habría formas alternativas de obtener financiamiento sin poner en riesgo de aumento la mencionada brecha digital. Por ejemplo financiado por las superganancias de aquellos productos más exitosos o de recitales multitudinarios. De hecho, después de Cromañón, a los músicos independientes se les ha hecho cuesta arriba poder presentarse en vivo, dada la escasez de lugares habilitados por el endurecimiento de criterios y controles luego de aquel triste episodio. Es decir que la irresponsabilidad de un grupo que vende masivamente (obvio que junto a la desidia del Estado) no solo provocó la muerte de casi doscientas personas sino que sus consecuencias afectaron al gremio en su segmento más débil.

4 Comentarios:

Blogger Marcos espetó...

El canon se aplica en España y ha demostrado ser una forma muy injusta de morigerar el lucro cesante causado por la piratería por resultar muy dificil de ejecutar el acto de compensación.
Incluso se cree que la SGAE -la sociedad que recauda en nombre de los artistas- usa la complicada contabilidad del asunto para lavar guita.
El asunto es que la propiedad intelectual estaba garantizada por la imposibilidad fáctica de la reproducción técnica por parte del ciudadano media pero la serie casette, CDR, mp3, p2p etc cambio las condiciones de reproducción y probablemente ha desencadenado la muerte de los contenidos culturales como mercancía en tanto copia o ejemplar.
Habra que venderlo de otra manera, tal vez.

29/1/08 22:28  
Anonymous juan pablo espetó...

La institucionalización de la cultura es una dinámica diplómatica del salvajismo del poder. Ese es un poco el mundo en el que vivimos. Apesta, pero también es interesante ver si se puede hacer algo para que no huela tan mal.
¿Morgado de qué la va?

29/1/08 22:56  
Blogger MaxD espetó...

No sé de qué la va Morgado, pero para él hubiera sido más fácil mirar la carpeta del UMI y negociar algo que meterse a discutir el tema en los blogs. Perdió más tiempo en defenderse que en pensar sobre el proyecto de ley. Él va en carrera política, me imagino que tratará de acumular poder de representación y se le ocurrió que podría ser útil capturar la atención de los blogs. Veremos en qué termina. En principio, discutir el tema no parece hacer daño.

30/1/08 08:11  
Anonymous edwin espetó...

lo hat MaxD, no sabes cuanto. la exposicion publica siempre te desangra auqnue no se note. Y morgado no creoque este hecho para esto. Creo que actuo en base a intereses corporativos sin meditarla y creyendo que con esto alcanzaba el status de "legislador activo" y no un marmoton como suelen ser la mayoria de quienes integran cuerpos colegiados.

30/1/08 13:35  

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