jueves, marzo 06, 2008

Ontología del incendio forestal



Si yo fuera un bosque… luego de más de un mes de sequía y muy altas temperaturas, con el suelo sediento de agua, ya siquiera sin poder alcanzar con las puntas de mis raíces la poca humedad que quede bajo tierra, me sentiría exhausto, casi vencido. Aunque todavía falten semanas para el comienzo del otoño, mis hojas empezarían a tornar a un verde claro o amarillento, de textura reseca. Mis cortezas estarían ásperas. Todo olería a polvo, no como en esas mañanas luego del rocío, cuando resaltan los aromas frescos de las hierbas. Extrañaría eso. En este punto solo faltaría una pequeña cantidad de energía, una chispa, un rayo certero, una fogata mal apagada por imprudencia o bien encendida con ánimo de propagarla, algo de viento y ardería con toda la furia, todo aquí estaría preparado para eso. Las ramas estallarían, las llamas se extenderían por el suelo, ganarían mis copas, mis árboles arderían uno a uno por simpatía. La suerte estaría echada. Si no lloviera y el viento aumentara para el lado incorrecto, nada podrían hacer las almas que trabajen infructuosamente lanzando agua o sacrificando algunos de mis troncos para cercar el infierno. Si el meteoro (o algún maldito dios) lo deseara, todo se quemaría. Si el meteoro (o algún bendito dios) aplacara el viento y arrojara la lluvia, tendría una oportunidad.

La semana pasada se registraron varios focos de incendio en los bosques patagónicos. El más importante, parece, sería el que afectó al Parque Nacional Los Alerces. Las informaciones son confusas, por momentos se mencionaron miles de hectáreas (tres, cinco), lo cual impacta y entristece. Con lo lindos que son los bosques. Según los que saben (no soy uno de ellos) las causas son variadas. Las naturales se asocian con las descargas atmosféricas, las humanas se dividen entre intencionales y accidentales. De las segundas solo se puede decir que el disfrute de un lugar tan bello (y de cualquier lugar) exige determinados cuidados y responsabilidades que muy pocos de sus visitantes demuestran. De las primeras, bueno, o bien algún piromaníaco desquiciado o bien otra serie de casos sobre la que sí habría posibilidad de hacer relación social. Algunos intentos por asegurarse leña para el crudo invierno en los sitios a los que no llega el gas, algún negocio inmobiliario con ánimo de despejar áreas para construcción, algún campesino que renueva el suelo para pastoreo, variadas situaciones que, provocadas en este estado de clima, pueden desencadenar la tragedia. En este caso parece que capturaron al responsable, y para Infobae no podía ser otro que Chávez.

1 Comentarios:

Blogger Euphoria espetó...

Y si, se dice que Chávez anda "fogoneando" a sus vecinos.

6/3/08 12:35  

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