martes, septiembre 14, 2010

Revista Axolotl: Números 31 y 32

Salió el número 32 de Revista Axolotl, número especial mundialista.

En Axolotl algunos temas preferimos abordarlos por el lado de la nostalgia, será por eso que hemos dejado pasar unos meses desde el último brote futbolero mundial, ascenso y decadencia.

Desde el fondo de la pecera seguimos pensando en literatura, pero nos ilusionamos, nos emocionamos y nos desilusionamos (en ese orden) en el término de un mes donde equipos de todo el mundo se mezclan para jugar once contra once. Ese momento único cada cuatro años (hay gente que mide su vida en mundiales) donde un se sienta a mirar un partido que en cualquier otro contexto sería intrascendente aunque más no sea para ver cómo es que ataja el arquero de Argelia.

Nos tienen sin cuidado esos remilgos intelectuales que postulan que el fútbol es ese deporte donde 22 tipos corren detrás de una pelota. Con ese mismo criterio, parafraseando a Dolina, algún noble animal de tribuna podría sentenciar que “Madame Bovary” es una astuta combinación de medio kilo de papel y tinta.

En este número, entre otras cosas, no nos inspira el fútbol enlatado, hinchado de millones. Al contrario, nos inspiran recuerdos compartidos, ilusiones, algún que otro picado una vez por semana con amigos. Nos inspiran los buenos autores que han sabido darle sutileza literaria a un deporte de hacha y tiza.

Pero como no sólo de deporte vive el hombre, vale aclarar que en este número hay poesía, hay cuentos. Puede uno compartir nostalgias de vacaciones en la playa, o pasar de mano en mano un mate en las plazas de latinoamérica, charlando.

Y a nuestros vecinos curiosos, les recomendamos leer la sección Axolotl en la Superficie para seguir las reseñas de las Picadas literarias en Casa Jaché. Cada segundo jueves de cada mes, los axolotes salimos a la superficie a compartir cuentos y poemas con amigos.

Pasen y lean. Además, prometemos, aquí no se vuelve a hablar de fútbol en por lo menos, digamos, 4 años.

De algún modo me salió un relato nostálgico de barrio de una experiencia que no viví (la de jugar picados en los potreros) y por cierto que dedicado implícitamente a mi primo Pablo, de quien pude aprender por simpatía algo de lo que podría llamarse "pasión futbolera", de lo que ocurre dentro y fuera de la cancha. Este deporte, como muchos otros, su juego en esencia, es en sí mismo un antagonismo, así que aquí va "Una patada a destiempo"

El cuñado Cattel nos relata sus inicios futboleros patagónicos, la progresión de espacios que aplicarían a "Una canchita" y el recuerdo del gol más fabuloso de la historia, que me lleva a pensar en el privilegio (siempre futbolístico) de haber vivido un campeonato del mundo como el de México 86.

Por estas cuestiones de apuros y prioridades me he salteado el número 31, en el cual hice un ejercicio antagónico del famoso texto de Nathaniel Hawthorne en "Variación sobre 'Wakefield'". Quienes no sepan de qué estoy hablando, en cuanto empiecen a leerlo, dirán "ah, sí, ese cuento yo lo leí".

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Enlaces a esta nota:

Crear un vínculo

<< Home