viernes, julio 30, 2010

Una PYME ultra peronista

Miro el papelito que dejó Cecilia acá al lado con las cuentas garabateadas para pagar los sueldos de sus empleadas. Es un ejercicio que repite todos los fines de mes, chequea el saldo del banco, cuenta los billetes de la caja, se vacía los bolsillos, vuelve a mirar el papelito y calcula a cuántos clientes va a tener que reclamarle el pago de honorarios atrasados. Decía, miro la cifra final y estoy seguro que ella no se lleva ni la mitad de todo eso, en realidad lo que se lleva es tal vez un poco más que uno de esos sueldos, por supuesto sin contar las cargas sociales. No está de más está aclarar que Cecilia trabaja aún más horas que cualquiera de sus empleadas (ni hablar que obviamente es quien carga con las responsabilidades de todo el estudio), mientras otros colegas aprovechan para irse de pesca o a navegar por el lago, como debe hacer un capitalista hecho y derecho. Si el emblema del reparto de la riqueza en el clásico peronista es el fity-fity entre capital y trabajo, acá hay algo que no funciona o no entiendo (más allá de que se trata de servicios que tienen una gran carga de fuerza de trabajo por sobre capital). Yo la cargo:

-Te está fallando la parte en que explotás a tus empleadas, así nunca vas a llegar a ser una empresaria exitosa, como Ricardo Fort.

No importa, le da laburo a cinco personas, les brinda un lindo ambiente de trabajo, les da los días que le piden (curioso, a mí ni se me pasaba por la cabeza pedirme un día para visitar a un familiar, ni porque me doliera la panza o para hacer un trámite), las cuida, les lleva alfajorcitos de maizena, etc. La devolución es dispar, por momentos se engrana. Ella sola podría quedarse con un puñadito de clientes y ganar más o menos lo mismo que gana ahora ahorrándose muchos disgustos, pero no daría laburo a otras personas, ni canalizaría su personalidad de "emprendedora" (que le sale muy bien) y claro está, sería mucho menos divertido.

En esta experiencia de la que soy testigo privilegiado se me ha cambiado un poco la representación que tenía sobre un "patrón" típico, ya no me entran tan fácil categorías marxistas como apropiación de plusvalía, aunque sí tal vez la de proletarización de la clase media.

Como dijo alguna vez (hace muchos años) Franco Macri mientras lo zamarreaba una vez más al pequeño Mauricito del bigote:
Es muy duro ser empresario en este país
(Había salido como Frase del día en un Clarín de los 90, tuvimos ese recorte pegado en la heladera hasta que se puso amarillento)

1 Comentarios:

Blogger Euphoria espetó...

Lo de C es admirable y lo importante es que ella sea feliz haciendo lo que hace. Cuiden su salud y su familia! Un besote.

11/8/10 10:46  

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