miércoles, marzo 12, 2008

El postre volador

Resulta que ayer fuimos con Cecilia, Marina (amiga con panza de 6 meses) y la pequeña Sofía (hija de Marina, recientemente ingresada a la escuela primaria y autora de este regalo hace un par de cumpleaños) a la "fiesta de fin de parto" (o "asado organizado por el grupo de gimnasia para embarazadas"). Subimos al auto y bajamos hasta la Av. Bustillo, doblamos hacia el oeste, y a las pocas cuadras Sofía exclama (en tono destacado dentro de su verborragia habitual, léase "radio"):

-¡Uy, se te voló!

Ante lo cual los tres reparamos en un pequeño sonido previo. Marina le pregunta:

-¿Qué cosa, Sofía?

-¡El postre!

Ahí empezamos a caer como dominó. Cecilia había apoyado el Lemon Pie sobre el techo del auto, se distrajo diciéndole a Sofía que se siente bien (los niños siempre tienen la culpa) y se olvidó de entrarlo sobre todo porque venía con las manos cargadas con otras cosas. Lo curioso es que hicimos una cuadra de ripio y bajamos (bajamos es bajamos: con importante pendiente) tres cuadras hasta Av. Bustillo, donde dejamos cruzar una chica por delante y otro chofer nos dio paso para entrar a la avenida sin siquiera expresar nada, avanzamos unos 500 metros con la torta en el techo hasta el aviso de Sofía, llegar tan lejos con el postre en el techo habla muy bien de mi pulso de conducción. Seguramente se deslizó por resistencia al viento, pero si el molde tuviera forma más aerodinámica seguro que llegábamos a Playa Bonita con el lemon pie intacto.

Tuve que retomar unos metros para recuperar al menos el molde. Creo que no me reí porque temía que haya caído sobre la ruta obligando a algún conductor a hacer una maniobra peligrosa, pero por suerte cayó sobre la banquina. Luego fuimos a comprar otra torta, que por $15 no será como el lemon pie de Cecilia pero nos solucionó el problema rápidamente. Cuando vuelvo ambas futuras mamás estaban llorando de risa, Sofía rezongaba:

-No es gracioso, mamá. Cecilia estuvo trabajando toda la tarde para hacer el lemon pie, y encima con Juan Cruz en la panza.

3 Comentarios:

Blogger Marcos espetó...

Los judíos ortodoxos no consideran que las mujeres deban ser instruidas en cuestiones de cierto rango intelectual pues han sido dotadas de la capacidad de la creación que nos ha sido negada por Dios a los hombres.
Ahora lo sabes. Tienes el doble milagro del vástago y el Lemon Pie frente a tus ojos.
Bienaventurado el merengue pues de él es el reino de los postres y entrará en el paraíso de los azúcares sea como Lemon Pie o Tarta de manzana.
Servid porciones de torta al prójimo si quieres que este te invite a su fiestita de cumpleaños.
Untaos lo unos a los otros.
Amén

12/3/08 17:54  
Blogger F. Fabian espetó...

Mi 1º mujer solia hacer pastafrolas. No era...guauuu que pastafrolas! pero se comian. Una noche ibamos a la casa de un amiigo y obvio ella se cocino una. Cargamos las cosas en el auto, eramos adolescentes, viajabamos 7 en un fiat 128 y nos fuimos para temperley. Desde Lomas, no era lejos. habia que cruzar una barrera. Al llegar estaba baja y como todos hicimos la espera. Entre los autos detenidos pasaba gente hasta que un pibe nos golpea el vidrio y nos dice medio confundido.."flaco, tenes una pastafrola en el techo".
No lo podiamos creer. Ahi recien la cocinera se dio cuenta que la torta en cuestion no estaba apoyada sobre sus piernas y si refrescandose en el techo.
Por suerte no se nos cayo en la cabeza de nadie durante las casi 10 cuadras que hicimos con la pasatafrola entre los fierros del portaequipaje .
Y estaba rica.

13/3/08 02:22  
Blogger MaxD espetó...

Amén, Marcos.

bien x el portaequipaje. Igual de ambas anécdotas lo más grosso son esas frases: "Se te voló el postre" y "Tenés una pastafrola en el techo"

14/3/08 11:52  

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