Por esos rayes que a uno le agarran cada tanto he decidido actualizar mis herramientas de trabajo, bah, la plataforma informática, bah, la PC que ya estaba bastante pa'tras. Y una cosa lleva a la otra, ¿vio? Resulta que esta nueva máquina no tiene donde enchufar mi vieja carreta de impresión lenta en sepia así que también fui por una de esas nuevas impresoras que además tienen escáner (estrenado con la imagen que ilustra el
post anterior). Decidí zarparme del todo y en un ataque de consumo clasemediero neo-voto-licuadorista post-montonero cristinista agregué a mi canastita de compras un equipito de música para reemplazar el viejo sintoamplificador a transistores discretos, la mitad de los cuales había decidido dejar de funcionar luego de (calculo, dado que lo había comprado usado allá por el 93) más de 25 años de servicio dejándome escuchar en monoaural lo que hoy se ofrece en 5.1.
Este ataque de consumo fue una forma de capitalizar el buen momento laboral que estoy pasando (vivo contraste de
la situación de hasta no hace mucho, tampoco hace poco) gracias al recalentamiento económico latinoamericano neo-populista post-crisis mundial. La pobre performance de este sitio es en parte consecuencia de esta sobreocupación que incluye no menos de 8 hs de trabajo los días de fin de semana, es decir que queda poco y nada para compartir con Jx, y él se merece más atención que este magro blog (me justifico mejor así, que diciendo que no se me están ocurriendo cosas interesantes, ni tan interesantes para escribir).
Por otra parte apareció una amiga con una tarjeta de crédito de un banco muy amigo de la casa donde decidí comprar el equipito de música (confieso que por ahí empecé), tan amigo el banco que a sus clientes les hacían el 20% de descuento y como además el equipito de música se lo querían sacar de encima, terminé pagándolo mucho menos de la mitad de su precio de lista (posta, juro que no quería pagar tan poco). El equipito suena (y se ve, porque aparte tiene salida para video) como la puta madre y ocupa la mitad de espacio que el viejo sintoamplificador a transistores que sonaba tal vez mejor, seguro más fuerte (no te entristezcas, Seba, que lo voy a hacer arreglar), aparte de leer DVD, CD, MP3, putaP3, DIVX, Y y Z, USB, Subtecard y no sé qué tantos otros formatos. Gracias a esa capacidad de síntesis saqué también de circulación la bandeja CD, el DVD y los dos inmensos parlantes dentro de los cuales metía los deditos Jx y se hacía las uñas mi gata Lux, dejándome un vacío existencial en la estantería y otra en la zapatilla de tomas, vacíos que no serán difíciles de llenar. Y lo más asombroso es que tiene un subwoofercito inalámbrico (¿cómo no se nos ocurrió esto para el TP de Taller de 6to año,
Ariel?) que hace temblar todo el departamento. Lo que es la tecnología, eh. (1)
Y voy aterrizando en el punto que me hizo pensar en todo esto mientras volvía de la verdulería luego de pagar lechuga a $12 el kilo y de negarme a comprar pimiento rojo a $25 el kilo. Pensaba que la PC que me compré ahora es un avión comparada con la que reemplacé y había pagado hace más de 6 años más cara ¡en pesos! (si la dolarizo me voy al carajo), así como la impresora a color con escáner la pagué bastante más barata (¡en pesos!) que lo que me había salido la carreta sepia hace como 15 años y en el 1 a 1. Y encima ahora con todas las trabas a la importación y aranceles que minan la capacidad de inversión de las empresas, todo culpa de un tal Moreno que dicen que es malísimo y le pega a la gente (vendría a ser como un Leviatán de comercio interior). Seguro que si él no estuviera la diferencia sería aún más notable... o tal vez solo se distrajo cuando se fue a cagar a trompadas a Papel Prensa y pasaron los chinos corriendo por atrás.
Entonces, si la mano viene así, con récord en el precio del poroto de soja ¿cómo voy a hacer para explicarle a mi hijo de casi tres años que nos conviene industrializar el país? ¿Cómo le digo que es mejor fabricar nuestros equipitos de música que cambiárselos por porotos a los chinos? Complicado...
(1) Ahora que lo pienso mejor, publicar mis pertenencias tecnológicas puede ser riesgoso para mi seguridad, sobre todo porque se viene el Censo montonero... mejor voy a agarrar todo y lo escondo en lo de mi suegra. Ah, no! Cierto que por ahí también va a pasar la banda de los censitas-chorros, voy a tener que enterrar todo hasta que se vaya la ola de inseguridad, esa que va a volver ahora que los mineros ya salieron a la superficie.